Un espacio pensado para adaptarse, una identidad pensada para permanecer

El diseño de un espacio para eventos capaz de transformarse según cada ocasión sin perder aquello que lo hace reconocible.

Cuando Bodega Doña Felisa decidió ampliar sus instalaciones con un nuevo espacio destinado a eventos, catas y encuentros, surgió un reto especialmente interesante: crear diferentes ambientes capaces de responder a usos muy distintos y, al mismo tiempo, funcionar como parte de un mismo conjunto.

El espacio debía poder transformarse según las necesidades de cada evento: acoger grupos de diferentes tamaños, generar ambientes más privados cuando fuera necesario y permitir que cada zona tuviera una función propia sin quedar limitada a un único uso. El reto estaba en conseguir esa capacidad de adaptación sin recurrir a espacios neutros o indefinidos, construyendo una identidad común capaz de mantenerse reconocible en sus distintas configuraciones.

Desde el principio, la intención fue crear un espacio contemporáneo sin desvincularlo del carácter tradicional de la bodega. Para ello, el contraste se convirtió en una de las principales herramientas del diseño: materiales de carácter más industrial conviven con madera, fibras naturales, vegetación y texturas más cálidas, creando un conjunto dinámico sin perder coherencia.

Las preferencias del cliente también tuvieron un papel importante en la definición de este lenguaje. El gusto por el acero corten llevó a incorporarlo como uno de los materiales protagonistas y a construir a su alrededor una paleta de materiales, colores y texturas capaz de equilibrar su presencia. Más que partir de una estética predeterminada, el proyecto fue tomando forma a partir del diálogo entre la identidad de la bodega, las necesidades del espacio y las preferencias del cliente.

Estas ideas se fueron trasladando a cada uno de los ambientes a través del mobiliario, la iluminación decorativa, los acabados, la vegetación y los elementos utilizados para delimitar los espacios. Decisiones diferentes para zonas con funciones distintas, pero construidas a partir de un mismo lenguaje para mantener la continuidad del conjunto.
 

Un proyecto de estas características continúa evolucionando a medida que el espacio toma forma. Durante el proceso de ejecución surgieron nuevas necesidades que dieron lugar a soluciones que debían integrarse en el lenguaje ya definido.

Entre ellas surgió el diseño de tres piezas de mobiliario a medida. En la recepción, las funciones de dos muebles inicialmente previstos se reunieron en una única pieza para adaptarse mejor al espacio disponible. En la sala de catas se incorporó una vitrina que aportara almacenamiento cerrado, mientras que para la sala de exposiciones se diseñó un mostrador capaz de combinar la atención al público con las necesidades de trabajo del equipo.

Más que elementos añadidos al proyecto, estas piezas forman parte de su evolución: nuevas respuestas a necesidades concretas, diseñadas para integrarse con naturalidad en el conjunto.

El resultado es un espacio concebido para adaptarse a escenarios diferentes sin renunciar a una identidad propia. Un lenguaje común permite que cada ambiente pueda transformarse y responder a nuevas necesidades sin perder la coherencia del conjunto.

Porque diseñar un espacio pensado para cambiar también implica decidir qué elementos deben permanecer.

¿Estás pensando en actualizar tu espacio o crear uno nuevo?

Si quieres desarrollar un proyecto a medida, estaremos encantados de ayudarte.

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